Jueves Santo.
Me gustaría estar hoy en la Capilla del Grial, de la Catedral de Valencia.
Sor María de Jesús de Ágreda escribe en la Mística Ciudad de Dios:
Cubrieron la nueva mesa (para la cena sacramental) con una toalla muy rica y sobre ella pusieron un plato o salvilla y una copa grande de forma de cáliz, bastante para recibir el vino necesario, conforme a la voluntad de Cristo nuestro Salvador, que con su divino poder y sabiduría lo prevenía y disponía todo. Y el dueño de la casa le ofreció con superior moción estos vasos tan ricos y preciosos de piedra como esmeralda. Y después usaron de ellos los sagrados apóstoles para consagrar cuando pudieron y fue tiempo oportuno y conveniente. Sentóse a la mesa Cristo nuestro bien con los doce apóstoles y algunos otros discípulos y pidió le trajesen pan cenceño sin levadura y púsolo sobre el plato, y vino puro de que preparó el cáliz con lo que era menester.
Siempre está como lleno de unción este día, sagrado, silencioso, solemne.
