En el “Brocante de Lola”, una tienda de antigüedades de la calle de Cartagena, de Murcia, unos pocos amigos hemos honrado la memoria de Eulogio Villena, poeta y persona ejemplar, dando a la luz algunos de sus poemas inéditos en edición muy limitada de ejemplares. Como yo he sido la persona elegida para pronunciar sobre el amigo muerto alguna palabra evocativa, leí las que siguen a continuación :

“Amigos : la Muerte, es verdad, anduvo enamorada de Eulogio mucho tiempo, hasta que se lo llevó consigo. Pero nosotros, siempre que lo evocamos, tenemos la suerte y la honra de acercarlo hasta la sonrisa y la complacencia fraterna.

Decía Eugenio d’Ors que nuestros Angeles se comunican recíprocamente nuestros pensamientos con más celeridad que los libros y los artículos que escribimos y publicamos.

Empero, con este rescate nuevo de lo suyo inédito sentimos más acelerada y entusiástica nuestra confraternización.

Eulogio, el de la buena palabra, no habló ni escribió para muchos, y así su mundo poético será durable en sus límites aparentes. No obteniendo el favor de una multitud se aventajará en lo intenso y actuante.

Donde nosotros ponemos la escudilla, él granos de oro. Donde alzamos el laurel, él deposita la mirra. Porque sus versos, que no parecen redactados con el saber sino con el olvido, con su apariencia de anarquismo, retienen el encanto perenne de lo inmarchito.

Sí. En sus versos la remembranza gozosa, el sensorialismo bullente, la querencia a verlo todo de cerca y hasta querer mirar por el agujero brillante para ver el otro lado de la noche.

Era la suya una solícita pereza, una mesura exigente ; sólo suya la templanza aquella que le enfrenaba el ánimo hasta la sophrosyne.

No nos ha dicho adiós. Mora en el altar de nuestros corazones. Porque como él mismo, sin desazón, nos anunciara :

…….………………… Alguien sigue mis pasos,

un almendro escucha acariciadora, quedamente,

la delicada excusa que anula, alisando las flores blancas

entre dos páginas de un libro, el invernal esfuerzo de los pétalos

que escapaban débilmente de otros pétalos para abrirse.

El cielo está bajo mis pies ahora,

detrás de cada losa mojada.

Después de mi piel está la vida.

MUCHAS GRACIAS”.

Deja un comentario