Día, desde mi infancia, de melancólica quietud esperanzada ; de velo negro y silencio ; de aleteo de muerte en vida y de Vida en muerte; de relectura de “La Galerna del Sábado de Gloria”, de Menéndez y Pelayo…

Todo el escaparate de imágenes de peana ha cerrado y queda en el aire cierto aroma de resignación y de culpa o, mejor, de futilidad ante las inmensas avenidas sin lujo que se abren, que así debe ser el vacío infinito de la nada.

Tiempo para leer también “La muerte de Jesús” y “La Reliquia” , de Eça de Queiroz.

José Maria Eça de Queiroz

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