¡Cuán emocionante el recuerdo de aquellas veladas literarias en el Instituto de “El Carmen” festejando de verdad el Día del Libro! Yo coordiné muchos, muchos años esta actividad. Y hasta dirigí teatro: “La zapatera prodigiosa”, de Federico García Lorca.

Me costaba discutir y como enfadarme – de mentirijillas – con algunos colegas, que habían dispuesto no fueran sus alumnos al Salón de Actos e incluso les programaban exámenes ese día. ¡Cuánto me gustaba a mí darles a todos en colmo la Fiesta de la Cultura!

En Murcia ya no hay tenderetes callejeros de libros ni casi Ferias del Libro tampoco. Políticos, profesores: estableced el marco propicio para que el niño y el muchacho vayan al libro o el libro vaya a ellos. Mirad a Madrid y su Cuesta de Moyano y su Feria permanente de Libros. Allí todos los días del año es Día del Libro. Los precios desafían a todos los bolsillos. El libro siempre está esperando.

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He leído “A todo el mundo no le gusta el amarillo”, de César González-Ruano. He oído “Don Carlo”, de Giuseppe Verdi.

Cuesta de Moyano (Madrid)

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