La tristeza es una renuncia: a sonreír, a construir, a avanzar por cualquier camino . Es un cáncer del ánimo que oprime la voluntad, la bienquerencia. Es una postergación de futuro, de felicidad posible. Es una avalancha aplanadora de sensaciones ilusorias. Es la muerte del cuerpo, pero también la del alma. Es un regusto amargo permanente. Es la visión al revés de todo, porque todo es final y nada principio. Es una agonía de soluciones contrarias y fatales sin optar por ninguna. Es una congoja que lacera y lacera. Es malandanza del destino y condición del hombre. Es alimento que empobrece la sangre. Es precipicio de retamas con vuelo de cuervos. Es un mesón maldito donde no se te da ni comida ni cama. Es un almanaque cuyas aparentemente nuevas jornadas ya se desgastaron para ti. Es noria que no eleva agua alguna y la poca que alza vuelve al canalillo. Es anhelo muy grande y obsesivo por romper ya con toda la trampa y mentira del mundo y dormir para siempre con los únicos que te quisieron.

Rueda de la Ñora (Murcia)

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